El principal causante de las mastitis agudas, Staphylococcus aureus, es una bacteria capaz de producir toxinas además de provocar una gran alteración del tejido mamario. Puesto que la glándula mamaria tiene un gran aporte sanguíneo durante la lactancia, una parte importante de estas toxinas se absorbe, pasa a la circulación sistémica y provoca un cuadro muy semejante al de la gripe12.

De esta manera, las mastitis agudas se caracterizan por los síntomas típicos localizados en el pecho (enrojecimiento del pecho, presencia de zonas de induración y un dolor muy intenso, entre otros); con síntomas generales como escalofríos, fiebre y dolores musculares.

La incidencia de abscesos, una complicación causada por la reacción del tejido de la mama tratando de aislar a las bacterias causantes, es de 0,4-0,5% de las mastitis lactantes; y su agente causal es mayoritariamente Staphylococcus aureus meticilina-resistente15,16.

Existen dos factores que destacan por su importancia en favorecer el desarrollo de una mastitis infecciosa. El primero es la respuesta del sistema inmunitario y su interacción con la bacteria que causa la infección15 y el segundo se refiere al uso indiscriminado de antibióticos durante el último tercio del embarazo, en el momento del parto y/o la lactancia17,18

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