Características de una bacteria probiótica durante la lactancia

A diferencia de lo que se pensaba, hoy en día se sabe que la leche materna1 no es estéril, es decir que contiene microorganismos, que conforman su “microbiota”. De hecho, la microbiota propia de la leche materna puede aportar beneficios para la salud a otros niveles además de como alimentación del propio bebé. De hecho, la evidencia demuestra que algunos de estos microorganismos pueden convertirse en una herramienta muy útil en entornos alterados como es una situación de mastitis (mayoritariamente asociada a la lactancia materna: mastitis puerperal) e incluso en su prevención.

Es un hecho altamente comprobado que la leche materna confiere al recién nacido protección frente a infecciones. De hecho se ha demostrado que la leche materna contiene bacterias2 que apoyan al sistema inmunológico y previenen de la colonización infecciosa, concretamente los estudios evidencian que esto sucede para Lactobacillus Fermentum Lc40 (CECT5716).

¿Qué son los probióticos3?

Los productos probióticos contienen microorganismos vivos microscópicos (bacterias) que pueden aportar beneficios para el desarrollo y mantenimiento de la salud. De hecho, pueden ayudar a nuestro organismo a que bacterias infecciosas no se multipliquen ofreciendo una función protectora y ayudando al metabolismo fisiológico del organismo.

¿Qué características muestra un alimento probiótico?

La toma del producto es de forma vía oral, suelen pertenecer al género Lactobacillus y suelen proliferar en el intestino donde realizan su función primordial: ayudar a nuestro sistema inmune. Un probiótico recomendable para mujeres lactantes es el Lactobacillus fermentum Lc40 CECT5716, una cepa que se encuentra de manera natural en la leche materna.
– Son inocuos para la salud humana.
– Ofrecen un beneficio específico, que suele ser la mejoría del sistema inmune, pero también nutricional, metabólico o protector ayudando a la flora natural del organismo.
– Tienen la capacidad de mantenerse vivos en el tubo digestivo a pesar de la acidez gástrica, las sales biliares o el moco intestinal.

¿Se pueden tomar durante la lactancia?

La administración de tipo de producto es seguro ya que están clasificados como de riesgo muy bajo para la salud de la madre o el bebé.
Concretamente, los beneficios de la toma de estos preparados puede relacionarse con una disminución de la prevalencia de infecciones/inflamaciones maternas locales, relacionadas con la lactancia (superficie de contacto (pecho y pezón)) como sistémicas del bebé (sistema digestivo, origen inmune,…).
De hecho, la proliferación de flora endógena de la madre sobre la superficie que contacta directamente el lactante puede hacer disminuir la prevalencia y el riesgo de padecer infecciones del pezón, obstrucción del drenaje de los conductos galactóforos, mastitis y abscesos.
Además, pueden llegar a influir aportando beneficios en bebés que padecen cólicos de repetición, ya que pueden potenciar la flora del lactante. Así, se disminuyen los procesos inflamatorios que se dan por la proliferación de bacterias no endógenas.
También pueden llegar a ser beneficiosos en lactantes con problemas de piel (eccema) ya que los probióticos incrementan la inmunoprotección mediante la producción de proteínas antiinflamatorias.

 

1Lactancia Materna. Manual para profesionales” Royal College of Midwives. Segunda edición. UNICEF. ACPAM

2Donnet-Hughes A et al. Modulation of nonspecific mechanisms of defense by lactic acid bacteria: efective dose. J Dairy Sci 1999

3SEPyP. Probióticos, prebióticos y salud. Evidencia científica. Madrid: Ergon, 2016.