El dolor es el síntoma más frecuente que refieren las madres durante su lactancia. Si el bebé se ha agarrado correctamente al pecho, es posible sentir una ligera molestia durante unos segundos (cuando el bebé tira del pezón y de la areola para introducírselo en su boca), pero después debería desaparecer.

El pecho está preparado para que el bebé mame, así que la lactancia no tiene que doler, de la misma manera que respirar no duele. Si se siente dolor mientras se da el pecho, hay que buscar la causa y aplicar medidas para remediarla.

Ver referencias