Es muy importante conocer cómo se produce la leche para entender qué factores son importantes en este proceso tan crucial como es la lactancia materna.

¿De qué está hecha la leche materna?

La leche materna contiene lactosa, un disacárido compuesto principalmente por dos azúcares: la glucosa y la galactosa. Además tiene más de 200 componentes más donde se incluyen agua, proteínas, otros hidratos de carbono, lípidos, minerales o vitaminas.

Las células que se encuentran en el tejido alveolar más profundo de la glándula mamaria, forman la leche a partir de la glucosa que se encuentra en la sangre y añade todos los componentes importantes en su producción.

¿Cómo se produce la leche?

La mama gravídica o la que acompaña al embarazo es una glándula mamaria que ha aumentado de tamaño y ha sufrido cambios significativos. Estos cambios se deben a los cambios hormonales de estrógenos y progesterona por la presencia de la placenta.

El proceso que determina el inicio de la secreción láctea y su posterior mantenimiento se llama lactogénesis. La succión es necesaria para que se produzca y se mantenga una concentración adecuada de leche.

• Fase I: Se trata de las primeras horas postparto, en donde la producción de leche responde a cambios hormonales sin que dependa de la succión. Esto sucede hasta el tercer-cuarto día, cuando la secreción disminuirá si no se produce el estímulo de succión.
• Fase II: La producción de leche completa se inicia entre el 2º y el 6º día post parto. Es la denominada coloquialmente como “subida de la leche”.

Posteriormente y hasta la sexta semana postparto el cuerpo de la mujer se calibra hormonalmente para que la concentración de leche se equilibre y sea constante. Este proceso se denomina lactopoyesis y su objetivo es el mantenimiento de la producción de leche.

El papel destacado de la prolactina

La prolactina es la hormona esencial para la síntesis de la leche materna, por lo que tiene un papel fundamental en la lactancia. Se segrega en una zona del cerebro, una glándula denominada adenohipófisis. La prolactina es la hormona encargada de iniciar el proceso de activación y transformación de la mama gravídica, además de la producción de leche.

Sus niveles durante el embarazo y el postparto dependen de una relación de equilibrio con los estrógenos placentarios. La concentración de prolactina aumenta progresivamente a medida que se sucede la gestación, no obstante, su secreción está bloqueada por los estrógenos que se producen desde la placenta. Así que, tenemos prolactina, pero no está ejerciendo su función sobre el tejido glandular. Una vez se produce el parto y la placenta se desconecta de la madre, los niveles de prolactina suben, puesto que ya no tienen ningún factor inhibidor como eran los estrógenos y la progesterona.

No hay lactancia sin succión

Como hemos comentado, en las primeras horas la síntesis de leche no depende de factores externos, el recién nacido al succionar obtiene el calostro. Sin embargo, para mantener la concentración de secreción láctea es necesaria la succión de forma periódica.

El reflejo de succión estimula determinados receptores localizados en el pezón. Mediante el estiramiento y succión del pezón se desencadena la liberación de oxitocina, una hormona que contrae los conductos galactóforos y se expulsa la leche. También esta estimulación del pezón activa indirectamente el cerebro de la madre para aumentar la prolactina y ésta, induce un incremento del volumen de leche. Es por este motivo que la alimentación a demanda estimula adecuadamente el proceso de lactancia.

 

 

Guyton, A.C.& Hall, J.E. (1996). «Tratado de Fisiología médica». 9ª Edición. Interamericana-McGraw-Hill. Madrid.
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AEP. LACTANCIA MATERNA: GUÍA PARA PROFESIONALES Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP)